miércoles, 31 de diciembre de 2014

Una luz encendida por cada meta a conseguir

Este es el último post del año. Es complicado, realmente, decidir qué escribir en él... Así que voy a abusar un poco de los tópicos para analizar mi situación actual e intentar mejorar de cara al año que viene, en lo que se refiere al blog.
En primer lugar, aunque el blog tiene casi 2 años, y lo empecé con mucha energía, lo dejé medio abandonado durante varios periodos de tiempo. Fue en noviembre cuando empecé a tomármelo realmente en serio. Busqué una pequeña rutina, una hora de publicación, e intento no saltarla. ¿Seguiré así el año que viene?

Propósitos para cumplir este año:




  1. Ser constante: tanto en la carrera como con el blog. No abandonar, no dejar para el último día. Intentaré respetar la agenda.
  2. Escribir: escribir, escribir y escribir. No parar de escribir. Me gusta, me hace sentir bien, y no me preocupa que no tenga ningún valor. Para ello, intentaré presentarme a algún concurso.
  3. Novela: ¿Por qué no cambiar un poco de campo? Llevo muchos meses con la idea de escribir algo más largo, tengo una carpeta llena de esbozos de historias... Pero nunca encuentro el momento, y cuando lo hago, me bloqueo.
  4. Revistas: Algo parecido a lo de la novela: siento como miedo, o un bloqueo, a crear historias para enviar a revistas.
  5. Publicar: este será el último paso, pero es la meta más importante que me propongo: no permitir que  acabe 2015 sin haber publicado algo.
Respecto al blog, voy a empezar una nueva sección: 
Club de lectura.
La idea es leer un libro por mes, y reseñarlo al mes siguiente. Publico el libro que empiezo a leer, sinopsis y algunos detalles como dónde encontrarlo. Quien quiera puede acompañarme en la lectura, no hace falta inscribirse en ningún sitio. ¿Qué opináis?
El libro que leeré en enero será Nuestra Señora de París de Victor Hugo. Exactamente, es la edición ilustrada por Lacombe, por lo que creo que habrá mucho por comentar.

¡Nos vemos el año que viene!

martes, 30 de diciembre de 2014

Milagro

Diciembre ha sido un mes horrible. No pude entregar a tiempo mi relato de Literautas, no llegué a terminarlo. Aún así, con calma, pude revisarlo, y os lo dejo aquí igualmente. La temática de este mes era empezar con una frase, que ya condicionaba toda la historia...

Milagro
Por: Aradlith

— Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro… — Empezó a decir el el alcalde desde su plataforma.
— ¡No puede ser! ¡Qué horror!
— ¡Si es el tercero en lo que va de año!
— Ya dijeron los videntes que este año iba a haber más milagros que de costumbre.

La gente del pueblo está alterada, como siempre tras un milagro. No sabemos qué son, ni cómo se producen. Solo sabemos que cada año van a más. 

— Serénense. El protocolo de actuación nos obliga a rogarles que deben permanecer en sus casas hasta previo aviso...

El primer milagro se produjo teniendo yo siete años. Acotaron la zona, y enviaron a los mejores científicos del planeta. No se han vuelto a tener noticias de ellos, Nadie sabe qué ha ocurrido ahí. A partir de ese momento, solo recuerdo caos. Pasé mi infancia viajando de un lado a otro, siempre hacia el sur. Los políticos lo llamaron “reajuste poblacional”, nosotros lo llamamos éxodo.

— … no se han contabilizado desaparecidos. El equipo de investigación ya se encuentra en el lugar. Les recordamos que no deben abandonar sus casas, y mucho menos abandonar la isla.

Siempre dice lo mismo, el mismo discurso estúpido. Los mismos gestos, las mismas expresiones, las mismas palabras...

— … pánico. La situación está controlada…
— ¿Debemos preparar las maletas? — El alcalde, como siempre, ignora las preguntas. ¿Nos estará escuchando realmente?.
— ...problema, no tienen más que pulsar el botón amarillo que les hemos instalado. Mantengan la calma, y sean fuertes. Estamos trabajando en una solución. Muchas gracias por su atención. Esta vez no vamos a abandonar la isla. Ya no…
— ¡Si llevamos años sin mudarnos!
— ¿Cuándo nos iremos? Los expertos dicen que debemos alejarnos a más de 1000 km de la zona de milagro, y mi primo me dijo que sucedió a…
— No habrá más preguntas. Gracias. Fin del comunicado. — La imagen holográfica del alcalde desaparece ante el creciente malestar de la gente.

Vuelvo a mi choza, que comparto con otra familia. La gente se muestra resignada a este nuevo estilo de vida… ¿Será porque no han visto un milagro?

Yo tenía apenas siete años, y lo vi. Un haz de luz inundó el cielo, convirtiéndose en mil relámpagos dirigiéndose a la tierra a la vez, hacia la otra cara de la montaña. La gente estaba asustada, gritaba. Muchos se habían desmayado con el estruendo. Pero yo fui hacia donde habían caído los rayos, con la curiosidad y la valentía de los niños, los borrachos y los idiotas.
Al acercarme, paré en seco: no había nada.
Escapé de la zona tan rápido como pude, nadie se percató. A los pocos minutos, la policía acordonó el área, y después llegó el caos: traslados, mala vida, condiciones infrahumanas, gente muriendo de frío y de hambre…

Desde ese día, no sueño en otra cosa que no sea en la nada. Ni árboles, ni tierra, ni cielo. Ni siquiera negro, ni blanco. La nada no tiene color. Es simplemente… la nada.

Cada vez hay más, cada vez son más frecuentes, esos fenómenos llamados “milagros”. Se cuentan historias de tierras de abundancia, de tesoros y de maravillas allá donde se dan. La palabra, aunque haya tomado un cariz completamente negativo, sigue transmitiendo esperanza, lo único que les queda para seguir conservando la cordura.

Todas las noches pienso en ello, en contárselo a alguien, pero… ¿Cómo decir que en el horizonte se encuentra el fin del mundo?

lunes, 29 de diciembre de 2014

El Hobbit, o cómo vender tu alma al diablo

Todos los que hemos caminado en algún momento por la Tierra Media, sabemos que Tolkien nunca tuvo demasiado claro eso de permitir películas de sus obras: nunca eran lo suficientemente buenas. En su vida llegó a un entendimiento para realizar una a su gusto. Y no lo culpo, mirad si no qué le ocurrió a Michael Ende...
El tema, es que Peter Jackson se hizo un hueco en los corazones de muchos aficcionados a El Señor de los anillos (ESDLA) con sus películas, pues a pesar de tener varias carencias y defectos, fue capaz de realizar unas adaptaciones más que satisfactorias, dando la obra a conocer a millones de personas (yo, por ejemplo, que de aquella contaba con 11 años, sufrí una fiebre obsesiva de la que aún no me he curado).
Pero empecemos por el principio. Un día, surgió el bombazo: había fecha de estreno para la primera parte de la trilogía de El Hobbit. ¿He leído bien? ¿Trilogía? Hubo mucha gente que ya soltaba pestes de las películas antes de su estreno: que si el libro no daba para tres películas, que si a saber qué  mierda se iba a hacer, que si nos toman por tontos... Mi opinión era un poco distinta: Confío ciegamente en Peter Jackson y en su capacidad para hacer una obra más que digna. Además, seguramente rellenaría huecos del libro (¿dónde va Gandalf?) basándose otros textos, creando, literalmente, un caramelito para los fans. ¿Fan girl yo? Que va...
Aún me acuerdo, aquel día de diciembre de 2012, en el estreno de la película, sentada en una incómoda butaca en una sala con el aire acondicionado en modo polo norte, cuando llegó a mis oídos la canción del anillo (yo por lo menos siempre la conocí así), y me dije... "han pasado 10 años y estoy aquí de vuelta". Fue un momento mágico, realmente. Ahí amorticé el precio de la entrada.
Un viaje inesperado tuvo sus pros y sus contras, pero en mi opinión es la mejor. Hace algunas cosas distintas a los libros, pero me esfuerzo por ser comprensiva. Lo peor de la película, que recuerde en este momento, es que se contradice con las de ESDLA en el momento de los trolls. Si os acordáis, en La Comunidad del anillo, un Bilbo de 111 añotes recién cumplidos cuenta sus aventuras a unos niños, y justo les relata el pasaje de los trolls. Curiosamente, en la película luego ocurre de forma muy diferente. ¿Te falla la memoria, Bilbo?.
La segunda película... bueno, citando a un amigo, creo que la rebautizaré como La Decepción de Smaug. Aburrida, lenta, inutil, ridícula, mediocre, mala... Mejor olvidarla, obviarla, y no volver a verla nunca más. De esta, se salvan como mucho los diálogos de Bilbo con Smaug. No merece la pena. Recuerdo que salí del cine diciendo... Bueno, falta la 3ª, confío en que Peter Jackson arregle esto. Ese fue mi mantra del 2014, que se repetía cada vez más a menudo según se acercaba el momento de ver la 3ª...
Menudos nervios antes de ver la Batalla de los cinco ejércitos. La sala estaba a rebosar, pero eso sí, el aire acondicionado y las sillas incómodas seguían allí como el primer día. Respiré hondo, se apagaron las luces, comenzaba la película... Y pasó, sin pena ni gloria, en 144 cochinos minutos. Lo único que puedo decir de ella es un mediocre "fue correcta". También he de decir que me he acostumbrado a ser muy flexible en las adaptaciones de libros (si no habría dado en loca), y que suelo obviar bastante todas esas "fórmulas millonarias de Hollywood para hacer una película de éxito", como meter un romance sin venir a cuento o hacer un chascarrillo rechinante cada tres frases (en plan peli mala de superhéroes). Y cómo olvidar los guiños a otras "cosas" para conseguir la risa fácil: No os miento si os digo que, en menos de un minuto, han utilizado estas dos frases: "¿es que nadie piensa en los niños?" y "se acerca el invierno". 
A mi parecer, las películas no se mostraron como una obra por sí misma, si no más bien como un desfile de referencias a ESDLA. Son de una calidad infinitamente inferior. Poderoso caballero es Don Dinero, o si no, que se lo pregunten a Jackson, que pasó de ser uno de los nuestros a simplemente un aprovechado, un vendido más, que cae a los pies de las multinacionales y las estrategias baratas. No señor, crucificado queda. He creído en él hasta el final, hasta ver la tercera película... Y hasta aquí. Siento como si hubiese perdido a uno de mis héroes de la infancia. Estos años estuve diciendo de broma que como la cagase con El Hobbit me rompería el corazón, pero realmente sí que ha muerto una pequeña ilusión en mí. Al venderse este hombre, quedan menos personas que defiendan los derechos de las obras literarias en la gran pantalla. Una pena, realmente.