Todos tenemos una película que nos deja huella, para bien o para mal. Y la mía es El Exorcista, quizás porque la ví demasiado pequeña. O quizás porque, debido a lo ligada que está mi familia a la religión, siempre me sentí atraída por este tema: la demonología. Sea lo que sea, y hablando en plata, me dio cague. Así que tenía una cuenta pendiente con esta novela, y cuando me sentí lo suficientemente preparada como para leerla, me la llevé de la biblioteca. Y la verdad es que me ha sorprendido para bien en varios puntos.