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jueves, 31 de diciembre de 2015

Masacre

31 de Diciembre de 2015.

Escribo este desesperado grito con la esperanza de que esta crueldad se haga saber. Hemos sido separados de nuestro pueblo y llevados muy lejos de nuestras casas; hemos visto cómo abandonaban a su suerte a nuestros niños, enfermos y ancianos; hemos sido hacinados en oscuros y húmedos cuartuchos; y hemos sido humillados cuando nos trataron como simples objetos en venta.

Mientras escribo estas apresuradas líneas, veo morir a mis hermanos en alguna suerte de ceremonia tribal. Observo cómo los engullen uno a uno, al son de los tañidos de una fúnebre campana. ¡Ayudadnos por favor! ¡Libertad para el pueblo de las uvas!




¡Feliz 2016!

lunes, 23 de noviembre de 2015

No estoy muerta, estoy de parranda

Mentira.

Estoy sufriendo por entregar todo a tiempo... No sólo este está siendo el peor curso de lo que llevo de la carrera, sino que sé que es un paseo por el campo en comparación con el siguiente semestre... y eso me tiene hastiada. Vivo solo para cumplir la siguiente entrega... luego navidades, exámenes, y tres días después otra vez a empezar. Agobia estar desde septiembre pensando que no me tumbaré en la cama, simplemente con la mente en blanco, sabiendo que está todo terminado, hasta junio de 2016.
...
Supongo que eso justifica el por qué no escribo: ni en el blog, ni para mí, ni para nada. Mi propósito de diciembre será volver a escribir, aunque sea un microrrelato en la agenda. Pero ahora no. Me escapé de mis obligaciones simplemente para dar fe de que sigo por aquí y que no abandoné nada...
Y compartir un microrrelato que escribí hace unos meses y tenía olvidado en el ordenador.

Pesadilla



lunes, 19 de octubre de 2015

Frío


— ¿Sabéis qué es lo peor que se le puede hacer a una persona? Destrozarle el corazón. Alguien se abre ante ti, expone sus entrañas, y el otro simplemente clava un cuchillo, una, dos, mil veces, hasta que queda literalmente hecho papilla. ¿Sabéis qué fue lo que sentí en ese momento? Frío, mucho frío.
Un hombre salió precipitadamente del bar, no podía escuchar más. No le gustaban estas fechas, y si por él fuera estaría en la cama hasta el dos de noviembre. Una vez en el callejón, se metió un cigarro entre los labios y encendió el mechero. La llama se apagó antes de que pudiese encender nada, pero otra persona le ofreció fuego. Masculló un “gracias” y levantó la vista.
Y la vio: aquella mujer con la que convivió diez años atrás, con la que tuvo una relación intensa, y con la que acabó en una discusión.
— Te eché tanto de menos estos años... no dejé de pensar en ti, me hiciste tanto daño... — Dijo, mientras se agarraba sus costillas con las manos abriendo de par en par el pecho, dejando al aire un corazón desgarrado por las viejas heridas de un cuchillo.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Nuestro aniversario



— Hoy es el aniversario de nuestra primera cita, ¿te acuerdas de aquel día, amor? Se cumplen 20 años. Tú eras de los populares, yo la rata de biblioteca. Pero eso no te impidió, en aquella excursión con el instituto, apartarme un poco del grupo y susurrarme al oído "Mañana a las 8 te paso a recoger". Me temblaron tanto las piernas que casi me caigo... ¿Por qué lloras? ¿Empiezas a acordarte de mí o es que te he apretado demasiado las cuerdas? No gimas... me molesta...

Ella se levanta un poco la falda y se quita las medias, las dobla y se dirige hacia él con suavidad.Él es un hombre algo pasado de peso, calvo y sudoroso. El terror se lee en sus ojos, que desbordan lágrimas mientras dice: "no... por favor... lo siento".

sábado, 20 de diciembre de 2014

¡Al ladrón!

¿Qué frío hace, no? Espero no acatarrarme para mañana. Ya me imagino intentando vender en la lengua de signos. Dios, Menudo asco de crisis, parece que hasta duele encender el alumbrado de la calle. Esto es como un apocalipsis zombie, no se ve a nadie. Aunque es lógico, con este viento solo los premios Darwin como yo nos aventuramos a salir fuera de casa. Odio tener que ir a última hora a comprar. Mira, mi coche. Quizás cuando me suban el sueldo le alquilo una plaza de garaje. Odio el frío…


Me encanta el pan calentito, espero que llegue así hasta casa. Mierda, ¿Quién es ese? ¿Qué hace mirando mi coche? No, tío, no, ni te atrevas, no te acerques, no, quieto. Joder, que me va a robar en mi cara… ¿Qué está buscando en los bolsillos de ese chandal?

— ¡Eh! 

¿Está sordo? 

— ¡Eeeeh!

Ni caso, será capullo… Tendré que ir hacia él, con suerte es un ladronzuelo aficionado y escapa.

— ¡Eeeeeeh! ¡Espera! ¡Quieto! ¿Qué haces?

¿Se ha encendido un cigarro?

— ¡Eeeeh! ¡Ni se te ocurra…

Está entrando en un portal, me mira… ¿Con miedo? Disimula, joder...

— ...Dejarme atrás! ¡Eeeeh! ¡Espera! ¡Para!

Acabo de cruzar la esquina, suerte que no me ha visto nadie. He vuelto a quedar de psicópata, bravo...

domingo, 9 de noviembre de 2014

Relato musical: lluvia

Esta semana no tengo tiempo ni de dormir, así que toca entrada corta.
Este relato es un experimento que se me ocurrió, uniendo varias canciones para crear una historia. Si pulsais, os llevará a la canción en youtube. 
Lluvia
Por; Aradlith

jueves, 21 de marzo de 2013

Abres los ojos


Abres los ojos, oscuridad. Intentas respirar, pero el oxígeno se ha vuelto piedra, rasgándote la garganta mientras baja a tus pulmones. Tus piernas no te responden, no eres capaz de pensar con claridad. Estiras los brazos buscando una pequeña esperanza, ¿Y qué encuentras?
-Hola, ¿Me buscabas? Soy la rechazada, la marginada, nadie me quiere consigo. Soy la Nada, y seré tu fiel compañera a partir de ahora.
Intentas gritar, y de tu garganta sólo sale un nombre... Su nombre: Libertad.
¡Pobre Libertad, arrancada de tus brazos por aquellos que ansiaban el don que portaba! ¡Su hija! ¡Vuestra hija! ¡Felicidad!

jueves, 21 de febrero de 2013

Viaje por la mente de un ladrón

Ahí está otra vez. Sé que no debo, sé que no es mío, pero tengo hambre... ¿Qué le voy a hacer? Son tiempos duros. Me acerco despacio. No quiero, pero mis extremidades no responden a la razón, sólo a ese bajo instinto. Lo veo, lo huelo... lo necesito. En este momento mi mente no piensa en otra cosa que en poseerlo, ansío sentirlo en mi boca y calmar, durante un rato, a este monstruo que domina mi conciencia en este momento. Ya casi estoy, ahora el disimulo da igual. Empiezo a correr con la mirada fija en mi premio, sólo me falta mi último paso, ¡sé que puedo conseguirlo!
En ese momento el inflexible brazo de la ley me sujeta por el cuello, me aleja de mi botín,ahora una meta imposible.
– Eso no es para ti, cabroncete– Dice mientras me aprieta contra su pecho y me suelta sobre una baldosa.