31 de Diciembre de 2015.
Escribo este desesperado
grito con la esperanza de que esta crueldad se haga saber. Hemos sido
separados de nuestro pueblo y llevados muy lejos de nuestras casas;
hemos visto cómo abandonaban a su suerte a nuestros niños, enfermos
y ancianos; hemos sido hacinados en oscuros y húmedos cuartuchos; y
hemos sido humillados cuando nos trataron como simples objetos en
venta.
Mientras escribo estas
apresuradas líneas, veo morir a mis hermanos en alguna suerte de
ceremonia tribal. Observo cómo los engullen uno a uno, al son de los
tañidos de una fúnebre campana. ¡Ayudadnos por favor! ¡Libertad para el pueblo de las uvas!
