sábado, 28 de diciembre de 2013

Carta desesperada de un hombre abandonado a la desdicha

Este mes, en el taller escribí el relato el primer día, ¡parecía hacerlo solo! El problema fue que me quedó un "poquito demasiado extenso de más". Considero que es algo que se nota al leer la versión de 750 palabras (mi pobre cuentito mutilado), así que aquí os dejo mi aportaciñon al taller de literatura nº 13 de literautas, tema: supersticiones.

Carta desesperada de un hombre abandonado a la desdicha
Por: Seshat



Buenos días, estimados señores. Os escribo para suplicaros ayuda, pues estoy desesperado, es algo que yo, en el transcurso de mi prolífica carrera como escritor, nunca antes había vivido.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Desde la oscuridad

Y como prometí, aquí os dejo el relato del taller de escritura de noviembre. Para mi gusto es un tanto extraño, pero parece que ha gustado...

Recuerdo hace años, cuando estaba viva. Él era un ejemplar perfecto de ser humano, la muestra de todos sus defectos y virtudes. Y yo, compartía mi vida con Él. Qué ingenuos éramos en aquellos tiempos...

sábado, 30 de noviembre de 2013

Cuento de Brujas

Retomo el blog después de este pequeño lapso temporal... Pido disculpas por haberlo mantenido tan abandonado estos meses, pero me he trasladado de ciudad, he empezado nuevos estudios, y entre una cosa y otra en lo que menos pensé ha sido en el blog. Sé que tampoco era la reina de las actualizaciones ni mucho menos, pero...
Chorradas personales aparte: publico mi texto del taller de escritura de literautas del mes de octubre, y en unos días publicaré el de este mes, y puede que escriba algo más por aquí si me lo permiten y no me siguen cargando de lecturas y trabajos... 



Decidió visitar a la bruja esa misma noche. De una u otra forma, Alba iba a descansar esa noche. No deseaba nada más, tan solo descansar. Poder dormir una noche plácidamente, sin sobresaltos ni pesadillas. Sin revivir aquel sueño que, intuía, se repetía tan pronto cerraba los ojos. Y digo intuía porque al despertar no recordaba nada más que dos ojos que, como dos llamas, la miraban hambrientos, a punto de saltar sobre ella de un momento a otro. Y también aquel susurro que la rodeaba, como mil voces en una, o una voz de mil años: