Mostrando entradas con la etiqueta octubre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta octubre. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de octubre de 2015

¡Bienvenido Octubre!


Hoy quiero dar la bienvenida a mi mes preferido del año... con casi dos semanas de retraso ^^U.
Y os escribo sobre todo para deciros que voy a seguir inactiva un par de días más, hasta que cumpla con las entregas que tengo para el día 15.
La buena noticia es que haré todo lo posible para empezar un especial... igual, si me veo fuerte, hasta hago un sorteo que culmine en Todos los santos (igual, eh?) para celebrar... no se, Samaín, Hallowe'en, el día de difuntos, o el haber alcanzado los 50, los 75 y casi los 100 suscriptores *0*.

Pero bueno, para no dejaros con las ganas, y como fueron unas entradas que tuvieron bastante buena acogida el año pasado, os dejo aquí el especial de Samaín que hice, donde entre otras cosas, se explica qué es el Samaín si te lo estabas preguntando :).





Ahora, me retiro a mi esquinita a volver a sepultarme bajo las montañas y montañas de papeles...

sábado, 30 de noviembre de 2013

Cuento de Brujas

Retomo el blog después de este pequeño lapso temporal... Pido disculpas por haberlo mantenido tan abandonado estos meses, pero me he trasladado de ciudad, he empezado nuevos estudios, y entre una cosa y otra en lo que menos pensé ha sido en el blog. Sé que tampoco era la reina de las actualizaciones ni mucho menos, pero...
Chorradas personales aparte: publico mi texto del taller de escritura de literautas del mes de octubre, y en unos días publicaré el de este mes, y puede que escriba algo más por aquí si me lo permiten y no me siguen cargando de lecturas y trabajos... 



Decidió visitar a la bruja esa misma noche. De una u otra forma, Alba iba a descansar esa noche. No deseaba nada más, tan solo descansar. Poder dormir una noche plácidamente, sin sobresaltos ni pesadillas. Sin revivir aquel sueño que, intuía, se repetía tan pronto cerraba los ojos. Y digo intuía porque al despertar no recordaba nada más que dos ojos que, como dos llamas, la miraban hambrientos, a punto de saltar sobre ella de un momento a otro. Y también aquel susurro que la rodeaba, como mil voces en una, o una voz de mil años: